El sol sale para todos, mamá.
El caso de David es uno de los tantos que se dan en una sociedad con pérdida de valores y temor a Dios; sin embargo, él aseguraba que el sol nace para todos; es decir, que todos los seres humanos tienen el derecho a lograr sus propósitos y ser felices.
David, a pesar de su corta edad, era un ser extraordinario, obediente y bueno; pero, sobre todo, tenía mucha fe en el Creador, algo que su propia madre admiraba en él. “Eres un niño fuera de lo común”, le decía cuando efectuaban kilométricas conversaciones; el mismo criterio tenían de él don Gaspar y sus hijos.