Revuelta en el pueblo por la virginidad de la Profesora Abigail
La profesora Abigail nunca pensó que su belleza iba a ocasionarle tantos problemas en su vida, al grado de que hasta el propio padre Ramón se negó a casarla. Se trasladó a trabajar a la escuela de Santa Clara porque había vivido un completo infierno mientras trabajaba en la escuela de San Vicente, en donde las muchachas de su edad por envidia se inventaron que ella era una jovencita deshonesta, pues se había ido a la cama con casi la mitad de los hombres del pueblo.