Honduras: crónica de una soberanía prestada
Honduras nació independiente, pero nunca aprendió del todo a ser soberana.
Desde 1821, cada generación encontró una nueva forma de resolver sus problemas mirando hacia afuera: primero el vecino, después el caudillo, luego el acreedor, la compañía y finalmente las grandes potencias.
Pero esta no es la historia de un país condenado.
Es la historia de un país que tuvo oportunidades, proyectos y hombres capaces de imaginar algo diferente; y que, una y otra vez, no consiguió convertir esas posibilidades en instituciones duraderas.
Honduras no nació destinada a depender. Aprendió a depender.
Esta es la historia de cómo ocurrió....